El pleno de Sagunto aprueba una declaración de solidaridad con Colombia tras el terremoto
El Pleno de Sagunto aprobó por unanimidad una declaración de solidaridad con Colombia tras el terremoto del 10 de agosto, que ha dejado 329 fallecidos y afecta a los cerca de 3.200 colombianos residentes en la ciudad.
Todos los grupos políticos representados en el pleno de Sagunto —del equipo de gobierno a la oposición— coincidieron el jueves en un mismo texto: una declaración institucional que traslada el respaldo del municipio al pueblo colombiano, golpeado por el terremoto del 10 de agosto. La iniciativa nace, según recoge el propio documento, de un ayuntamiento que entiende la cooperación entre pueblos como forma concreta de solidaridad, y llega semanas después de que el país sudamericano empezara a contar sus pérdidas. En la práctica se trata de un gesto simbólico: no fija ninguna partida presupuestaria concreta, pero sí traslada un mensaje político a una comunidad muy presente en la ciudad, reconociendo la tarea de quienes sostienen la respuesta a la catástrofe, desde los servicios de emergencia hasta cada voluntario anónimo. Que la propuesta saliera adelante con el respaldo unánime de todos los grupos, y no solo del equipo de gobierno, subraya el carácter transversal del gesto: ningún grupo, ni siquiera los que conforman la oposición, quiso quedar al margen de un mensaje de apoyo a una comunidad con tanta presencia en la ciudad.
Conviene situar el terremoto en su contexto: se produjo el 10 de agosto, con una magnitud de 7,4 y el epicentro localizado junto a San José del Palmar (Chocó), a 103 kilómetros de profundidad. Se trata de una localidad pequeña —apenas 5.809 habitantes en las proyecciones de 2025—, lo que da idea de lo rural de la zona cero del seísmo, aunque sus efectos alcanzaron un área mucho más amplia: quince departamentos y más de 450 municipios, con Caldas, Chocó, Risaralda, Quindío y Valle del Cauca entre los más castigados. Tres de esas provincias —Caldas, Risaralda y Quindío— pertenecen al Eje Cafetero, mientras que Chocó y Valle del Cauca miran al Pacífico, una franja de orografía complicada que ha ralentizado las tareas de rescate. El contraste entre el tamaño de la localidad donde se situó el epicentro y la magnitud del área finalmente afectada —quince departamentos, cientos de municipios— da una idea de la envergadura de un seísmo que empezó en un punto muy concreto y muy rural del país.
El coste humano y material del seísmo, actualizado a 22 de agosto, se resume en tres cifras: 329 personas fallecidas, 4.600 heridas y 247 en paradero desconocido. A ellas se añade el balance sobre vivienda que maneja la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres colombiana: unas 171.000 con daños de distinta consideración, más de 31.000 arrasadas por completo, 553 inmuebles caídos y otros 5.700 con grietas estructurales que obligan a revisarlos antes de que puedan volver a habitarse. Son cifras que, doce días después del seísmo, seguían actualizándose a medida que los equipos de emergencia lograban acceder a las zonas más aisladas del Chocó y el Valle del Cauca, las más afectadas por los cortes de comunicaciones y por la orografía del terreno.
Más allá de los números, la declaración aprobada en Sagunto pone el acento en lo que esas cifras esconden: familias que ya no están completas, casas que han dejado de existir y pueblos enteros que necesitarán años para levantarse otra vez. El texto dirige sus condolencias, en primer lugar, a quienes viven ese duelo de cerca, con una mención explícita a la comunidad colombiana instalada en el propio municipio.
Esa mención no es casual: colombianos y españoles comparten idioma e historia, y el Instituto Nacional de Estadística cifra en 978.041 las personas nacidas en Colombia que hoy residen en España. En Sagunto viven unas 3.200, dentro de una ciudad donde cerca de un 17% de la población ha nacido fuera del país, sobre todo en Latinoamérica y el norte de África. Ese peso demográfico explica, según la propia declaración, que el dolor de estos días se note también en los barrios saguntinos, donde la comunidad colombiana lleva años formando parte del tejido vecinal, laboral y asociativo del municipio.
La decisión del pleno se suma así a la ola de condolencias que ha recorrido distintos puntos de España en las últimas semanas, con la que Sagunto quiere aportar su granito de arena para que la ayuda llegue de forma ordenada a quienes más la necesitan. Al tratarse de una declaración institucional y no de una partida de ayuda directa, tal y como recoge el propio texto aprobado, su alcance práctico dependerá en última instancia de que otras administraciones y organizaciones humanitarias canalicen la cooperación económica, mientras el municipio formaliza por escrito un apoyo que la propia declaración enmarca como gesto de cooperación entre pueblos. Fuente: Ayuntamiento de Sagunto, con datos adicionales de Wikipedia sobre el terremoto de Colombia de 2026.